domingo, 30 de abril de 2017

CAMBIO CLIMÁTICO QUE PODEMOS HACER COMO BOLIVIANOS

En una articulo de prensa de paginasiete se encontro este comentario que lo comparto para su lectura...



Los acuerdos de París del año 2015 entraron en vigencia en marzo de 2016 y se espera que 195 países firmen sus compromisos hasta el 23 de abril de 2017. Pero, el nuevo presidente de  Estados Unidos, Donald Trump, fue enfático al considerar que el cambio climático es una retórica improbada y se negó a reconocer los acuerdos apoyados por Barack Obama en París. Si Estados Unidos no se une fervientemente para proteger los compromisos de París, otras potencias como China, India, Rusia y algunos países árabes seguirán por su lado, desbaratando un esfuerzo global para combatir el cambio climático como un hecho que, necesariamente, debe restringir los procesos de industrialización y crecimiento económico.

El cambio climático golpeará con mayor inclemencia a los pobres y la gente sencilla de América Latina. Según la organización internacional no gubernamental Save The Children, prácticamente 175 millones de niños en el mundo morirán al año por desastres naturales y como consecuencia del cambio climático. Debemos luchar por la supervivencia infantil previendo muchas acciones. A veces, se pueden realizar cambios simples, por ejemplo, dejar de comer carne vacuna. Está comprobado que el consumo de carne es una forma de desperdiciar el uso del agua y, además, crea muchos gases de efecto invernadero, poniendo una enorme presión sobre los recursos de la tierra.

Una dieta vegetariana será mejor. La efectividad, entonces, no pasa necesariamente por esperar que las potencias industriales y los organismos internacionales hagan algo. Aquí hay mucha incertidumbre. Parte de la solución está en la sociedad civil y en los patrones de consumo: ser vegetariano, utilizar bicicletas, negarse a comprar tecnología computacional y telefónica. Ser más austero y volver, en gran medida, a las conductas frugales del siglo XIX podría ayudar enormemente. ¿Es esto posible?

Franco Gamboa Rocabado  es sociólogo político, catedrático de ciencias políticas de la Universidad Mayor de San Andrés.


viernes, 21 de abril de 2017

La inteligencia colectiva

La inteligencia colectiva


Los árboles de un bosque conforman una sociedad de individuos interconectados entre sí
La Razón (Edición Impresa) / Jordi Soler *
00:20 / 21 de abril de 2017
El bosque, esa masa de troncos, ramas y hojas que oxigena el planeta, tiene una vida subterránea que es toda una metáfora de la manera en que estamos interconectadas las personas en el siglo XXI. Las raíces de un árbol se extienden hasta alcanzar el doble del tamaño de su copa y están en comunicación permanente con las raíces de los otros árboles, con la sociedad que tienen a su alrededor, nos explica Peter Wohlleben, un experto en bosques que acaba de publicar un hermoso libro, The hidden life of trees (Greystone books, 2016), que algún editor con gusto por los libros raros y extraordinarios debería ocuparse ya de traducir a nuestra lengua.

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